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¿Qué es un fondo de inversión?

Para entender qué es un fondo de inversión, primero debemos conocer que existen muchas clases de activos financieros, entre otras:

  • Renta fija: letras del tesoro, pagarés, bonos, etc. Quien compra títulos de renta fija se convierte en acreedor de la empresa que ha emitido dichos títulos.
  • Renta variable: básicamente Acciones (Google, BBVA, Repsol, Apple, etc). Quien compra este tipo de activo se convierte en accionista o propietario de la empresa que compra.
  • Derivados financieros: futuros, opciones, warrants, etc.

Por lo tanto, una persona, a la hora de invertir en activos financieros, puede optar entre:
  1. Hacerlo directamente invirtiendo en letras del tesoro o comprando acciones de empresas, por ejemplo.
  2. Invertir en esos mismos activos financieros  a través de un fondo de inversión. Por lo que podré invertir en más activos financieros pero con menos dinero y, además, diversificaré mi inversión.

Un fondo de inversión es un patrimonio formado por la aportación de muchas personas con el fin de que se invierta en activos financieros (acciones, bonos, opciones, futuros, otros fondos, etc) pero gestionados de forma profesional.

Es decir, si yo compro una acción de BBVA tendré que estar atento a cuando venderla, cuándo voy a cobrar dividendos, si hay una ampliación de capital. Además si tengo 10.000 euros podré comprar unas de BBVA, otras de Santander y, a lo mejor, otras más de Iberdrola.
Al hacerlo mediante un fondo de inversión, hay un gestor o gestores en ese fondo que son los que van a gestionar mi dinero. Además con esos 10.000 € podré invertir en Asia, América o Europa del Este o en deuda alemana y diversificar aún más mi inversión.

El fondo de inversión permite a sus partícipes:

Depósitos o Fondos ¿donde pongo mi dinero? ¿qué es mejor?

Estas son las que todos los lectores que entran al blog nos hacen. ¿Donde pongo mis ahorros? ¿Cual es el depósito más rentable en estos momentos? ¿Donde puedo ganar más sin arriesgar?

Prácticamente, todas estas preguntas tienen tantas respuestas como ahorradores hay. Me explico, antes de invertir nuestros ahorros hay que saber para que los queremos y cuando los vamos a necesitar, una vez que tenemos esto claro, podemos empezar a seleccionar productos para invertir.

Desde el famoso año 2008 existe una tendencia del inversor a refugiarse en depósitos de entidades financieras en contra de otros productos, como pueden ser los fondos de inversión. Es importante recordar que fondos de inversión hay de todos los colores: de renta variable, mixtos, renta fija, los que invierten en depósitos, etc.

La mayor parte de las personas que ahorran a través de depósitos son, en realidad, ahorradores a medio o largo plazo por lo que están cometiendo un error a la hora de invertir. La inflación hace que en el largo plazo nuestro dinero prácticamente no se revalorice. Es lo que se conoce como pan para hoy (un 3% ó 4% anual), hambre para mañana (con una inflación media del 3% o más, la rentabilidad real es casi negativa).

En primer lugar, decir que los depósitos son una herramienta más de ahorro y son válidos para conseguir muchos de nuestros objetivos pero no son idóneos para ahorrar a medio/largo plazo, como comentabamos aquí.

Uno de los mayores errores que existen entre los inversores consiste en pensar que en los momentos en los que hay que retirarse del mercado la mejor opción es colocar el dinero en depósitos. Esta opinión no sólo es equivocada sino que puede ser incluso contraproducente.

Vamos a analizar tres parámetros que nos sirven para comparar productos financieros: la fiscalidad, la disponibilidad del dinero (liquidez) y la rentabilidad

La mentira del depósito

El miedo a lo desconocido y los comentarios contrarios de amigos, compañeros de trabajo, etc, han provocado en el ahorrador un rechazo a distintas alternativas de ahorro más eficientes que el tradicional depósito bancario.

Uno de los mayores equívocos que existen entre los inversores consiste en pensar que en los momentos en los que hay que retirarse del mercado – o esperar a que surjan oportunidades de inversión – la mejor opción es invertir el dinero en depósitos. Esta opinión no sólo es equivocada sino que puede ser incluso contraproducente.

Se podría discutir sobre la rentabilidad , pero hay otros dos argumentos que son indiscutibles: los relativos a la fiscalidad y a la disponibilidad del dinero (liquidez).

Respecto a la fiscalidad, el equívoco se basa en el planteamiento de que al final siempre se paga el 19% (21% en el caso de que los rendimientos sean mayores de 6.000€) sobre los beneficios obtenidos, sea cual sea el producto financiero con el que se han generado. Esto no es del todo cierto. Cuando se invierte, por ejemplo, a través de fondos de inversión, es el inversor decide cuando paga, y la ventaja de tener esta posibilidad no está solo en saber que decide uno y no Hacienda, sino que esta posibilidad puede disminuir considerablemente la factura fiscal final.

Los fondos de inversión tienen otra ventaja evidente frente a los depósitos: la liquidez. Si invertimos dinero en un depósito, por ejemplo, a un año y resulta que al cabo de 6 meses empiezam a subir los mercados, tendremos que esperar otros 6 meses antes de poder invertir y participar en esa subida, y 6 meses en bolsa es mucho tiempo. Por ejemplo, en una recuperación bursátil las mayores subidas se producen normalmente en los primeros meses/semanas de la misma. En ese caso podría deshacer el depósito, pero las comisiones de cancelación anticipada reducen significativamente la rentabilidad pactada.

Finalmente, está el tema de la rentabilidad. El equívoco en esta ocasión parte de la base de que si los tipos están altos poco se puede hacer para batir la rentabilidad de los depósitos sin asumir riesgos muy superiores. Esto es olvidar que los mercados de crédito y monetarios están estrechamente interrelacionados. Con los tipos de interés al 1%, si una entidad nos está ofreciendo un 3% ó un 4% es porque estamos asumiendo un riesgo (aunque no lo percibamos).

  • Un fondo monetario que tenga comisiones muy bajas puede dar una rentabilidad parecida a un depósito.
  • Otra forma de superar a los de los depósitos es invertir en fondos de retorno absoluto. Son productos que tratan de batir índices monetarios (euribor, eonia, ..) cuyo mayor riesgo está en que no alcancen la rentabilidad esperada, no que pierdan.
  • Los fondos de renta fija – que incluyen en sus carteras bonos con un cupón fijo –  es otra opción de superar a los depósitos y más si buscamos fondos de renta fija a corto/medio plazo.


    Pongamos un ejemplo:

    1. El Sr. Alonso invierte en un depósito al 4% 50.000€, inicialmente lo hace para 3 años pero, al final, como no necesita el dinero mantiene la inversión durante 10 años (reinviertiendo los intereses que le genera el depósito de forma anual). A los 10 años, la rentabilidad neta (descontados impuestos) sería de 18.778,07 € (suponiendo que la rentabilidad del 4% se mantiene).
    2. La Sra. García, prefiere invertir en un fondo de inversión de renta fija 50.000€ (cuya rentabilidad no está garantizada) porque no va a necesitar el dinero en bastante tiempo. Si suponemos una rentabilidad media igual a los depósitos (4%), a los 10 años el cliente tiene una rentabilidad neta de 18.969,65 €, muy similar a invertir a través de depósitos. Pero la rentabilidad esperada de este tipo de fondos a tan largo plazo normalmente es superior:
      • Si suponemos una rentabilidad media del 5%, la rentabilidad neta sería de 24.841,33 €. (6.000 € más).
      • Si suponemos una rentabilidad media del 6%, la rentabilidad neta sería de 31.238,50 € (casi 13.000 € más)

    Que exigir a nuestro ahorro a corto plazo

    A la hora de ahorrar, no es lo mismo hacerlo para tener un ahorro para imprevistos que hacerlo para nuestra jubilación. Lo que debemos buscar para nuestros ahorros son cosas totalmente diferentes.

    Cuando ahorramos con el objetivo de tener un dinero para cubrir futuros imprevistos o para emergencias de cualquier tipo, a la hora de invertir dichos ahorros, nos tenemos que fijar en dos características fundamentales:
    1. LIQUIDEZ: como no sabemos cuando va a aparecer un imprevisto o una emergencia, nuestro dinero tiene que estar totalmente disponible. Por eso, no podemos ahorrar ni en depósitos que comprometan la disponibilidad de nuestro dinero (ni para 1 mes, ni para 3, ni para 1 año) ni en productos que nos impidan recuperar nuestra inversión cuando queramos. La importancia de la rentabilidad que hay que buscar para este tipo de productos es prácticamente cero. De nada nos sirve destinar este ahorro para emergencias a un depósito a un 4% TAE si no puedo disponer de ese importe cuando se produce esa emergencia, ¿de qué me sirve tener ahorrados 6.000 € a un 4% TAE si se me estropea la lavadora y no puedo disponer de esa cantidad y tengo que comprarla con mi tarjeta de crédito y aplazar la compra a un tipo de interés del 15%? Haced cálculos y veréis que no merece la pena.
    2. SEGURIDAD: "A mayor rentabilidad menor seguridad y a mayor seguridad menor rentabilidad". Esta es una regla que siempre se cumple y que muy pocos ahorradores/inversores entienden. Si precisamente estamos ahorrando para cuando estos imprevistos aparezcan, lo que debe prevalecer es que cuando lo necesite pueda disponer de la totalidad del importe que he destinado para esos fines (no de menos importe). El buscar más rentabilidad a cambio de menos seguridad, no tiene ningún sentido en el ahorro a corto plazo.
    RECUERDA: LIQUIDEZ Y SEGURIDAD

    (Ya buscaremos rentabilidad para otro tipo de ahorro)

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